“PAPÁ, MAMÁ, POR FAVOR, NO PARES DE JUGAR CONMIGO”


Si algo nos ha traído la cuarentena, como experiencia colateral positiva, afortunadamente, es el pasar más tiempo con nuestra familia. Los padres se han vistos “obligados” a jugar con sus hijos, practicar manualidades y crear 1001 maneras de tenerlos divertidos. En estos días de tanta incertidumbre hemos aprendido que los niños nos necesitan. Pasar más tiempo en familia es algo que nos ha robado esta sociedad capitalista. Trabajamos millones de horas porque pensamos que así les daremos lo mejor a los nuestros: los mejores colegios, las mejores ropas, los mejores juguetes... cuando ellos sólo necesitan una cosa para crecer relativamente “sanos” y que, además, no se compra con ese dinero que conseguimos trabajando más horas, ellos necesitan RELACIÓN. 


Una relación bientratante y cercana, que sepa poner límites, con organización y horarios y sobretodo, sobretodo, JUEGOS. 


Muchos padres me plantean que con ellos no jugaron de niños y han crecido como adultos competentes, ante esto, yo siempre les ayudo a recordar... ¿De verdad nunca jugasteis con vuestros mayores? ¿Parchís? ¿Dominó? ¿Cartas? Jugábamos a juegos clásicos ¿a qué ahora si te acuerdas? Aunque lo tengamos apartado de nuestra memoria, está ahí, solo hay que buscar una tarde de invierno en el brasero y cayendo un buen tormetón fuera de casa: ahí siempre había un abuelo, un tío o nuestros padres distrayéndonos con una buena partida de Parchís, o de Oca para los más pequeños.

De todos modos, me gustaría añadir que, respecto a nuestra infancia, la sociedad a cambiado mucho y, en algunos casos, no es del todo para bien. En primer lugar, antes bajábamos a la calle, los niños nos relacionábamos en contexto no escolar sin la supervisión continuada de un adulto y los juegos los trasmitíamos de generación en generación. Y, en segundo lugar, y para mí lo más importante, antes ¡¡no había pantallas!!. Las nuevas tecnologías han hecho que los niños estén aprendiendo a socializarse a través de ellas, de hecho, muchos preadolescentes quedan para... ¡¡¡hablarse por WhatsApp en directo!!! ¡¡Si!! ¡¡En lugar de hablar cara a cara!!! Y los más pequeños llevan sus pantallas al parque o al bar y sino, sus padres, se las facilitan para que estén más tranquilos y ellos puedan pasar un rato desconectando con sus amigos.


Es por todas estas cosas que nuestros hijos nos necesitan, necesitan conexión de calidad con los adultos de su entorno y jugar con ellos. 


Además el juego ayuda al desarrollo del cerebro: es importante en el desarrollo de la mentalización y posteriormente, la empatía; ayuda  al desarrollo de funciones ejecutivas (atención, planificación, postergación de una tarea placentera...) que luego servirán, entre otros, en el contexto escolar; enseñan estrategia y resolución de problemas; enseñan a perder y a ganar; y un largo etc. que los límites de caracteres de esta red social no me permite poner.


Por eso, si los niños pudieran decirlo y fueran conscientes del cambio, de nuevo, que se avecina aunque sea una “nueva normalidad” os pedirían a gritos “PAPÁ, MAMÁ, POR FAVOR, NO PARES DE JUGAR CONMIGO”


Zulaima Higazi, Psicóloga Sanitaria especializada en apego y trauma infantil. Directora de Centro Lumens.

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